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Causalidad no-lineal

Como ya hablamos en el capítulo anterior, la causalidad no lineal es una forma de causalidad donde la causa y el efecto pueden fluir de forma bidireccional entre dos o más elementos o sistemas y donde un efecto puede tener múltiples causas.

La característica esencial de la causalidad no lineal es la idea de la retroalimentación; de que un efecto puede crear una causa, pero de igual manera, esta causa puede generar retroalimentación para crear un efecto en el primer sistema.

La causalidad no lineal se puede comparar con la causalidad lineal donde la dirección del efecto fluye en una dirección única. La causalidad no lineal conduce a una cantidad considerable de resultados, lo que no es posible cuando se consideran circunstancias más simples de causalidad lineal.

La causalidad no lineal puede conducir a procesos de auto-refuerzo o auto-amplificación a través de la retroalimentación, lo que permite una desproporcionalidad entre la causa inicial y el efecto final.

El segundo resultado de la causalidad no lineal es el flujo de causalidad bidireccional entre los niveles macro y micro dentro de un sistema, lo que también permite la causalidad descendente.

En tercer lugar, también puede desembocar en una causalidad inversa en el tiempo, lo que significaría que objetivos futuros ya establecidos pueden retroalimentar y afectar los eventos actuales.

Del mismo modo, la causalidad no lineal implica la existencia de muchas variables en la creación de una causa o viceversa, lo que puede conducir a la equifinalidad, la idea de que un efecto final puede ser creado o alcanzado a través de una serie de vías diferentes.

Finalmente, en contraste con la causalidad lineal que crea una visión determinista del mundo, la causalidad no lineal puede conducir a la indeterminación de los resultados.

Retroalimentación

Los procesos de retroalimentación son una característica central de la causalidad no lineal. Los eventos no ocurren de forma aislada, sino que se retroalimentan e influyen a su fuente. Por lo tanto, la causalidad no lineal puede perpetuarse a sí misma y ser autorreferencial.

Por ejemplo, al observar una relación dinámica entre unos padres y su hija, podemos observar que la niña no está interesada en sus padres porque sus padres no mostraron interés en ella, pero de la misma forma, sus padres no mostraron interés en ella porque esta parecía desinteresada.

Este es un ciclo de auto-reforzamiento que se da gracias a la causalidad no lineal. Del mismo modo, la formación de huracanes, crisis financieras, estampidas de animales o el desarrollo de una cultura serían otros ejemplos de procesos impulsados por la auto-respuesta de causa y efecto.

Desproporcionalidad

Mientras que la causalidad lineal está definida por el grado de proporcionalidad entre una causa dada y sus efectos, la causalidad no lineal, impulsada por la retroalimentación, puede permitir una desproporcionalidad entre causa y efecto; lo que se llama el Efecto Mariposa.

Debido al ciclo de retroalimentación, un evento pequeño puede agravarse a través de cada iteración de retroalimentación causal, lo que permite un cambio rápido en la proporcionalidad entre la entrada y la salida.

Esto puede desembocar en resultados ampliamente divergentes de una situación que depende solo de pequeños cambios en los valores de entrada, lo que se denomina sensibilidad a las condiciones iniciales.

Causas múltiples

Mientras que la causalidad lineal se basa en la capacidad de aislamiento de una sola o una pequeña cantidad de variables que causan un efecto dado, la causalidad no lineal no intenta reducir el número de razones para un efecto dado o viceversa, el número de efectos derivados de una causa.

Por ejemplo, si tomamos el paradigma reduccionista lineal y nos preguntamos, ¿por qué un avión vuela? Este enfoque intentaría reducir la causa a un número limitado de interacciones físicas directas. En ese caso, la respuesta se basaría en la dinámica del flujo de aire alrededor del ala, según está descrito por algunas variables dentro de las ecuaciones de fluidez de NavierStokes.

Inversamente, una descripción causal no lineal puede implicar muchas explicaciones diferentes a esta pregunta.

Podríamos decir que la causa de que el avión vuele es el piloto que dirige el avión a su destino; o que la causa se remonta a que el avión fue fletado para volar en un momento determinado; o que está volando porque la empresa puede obtener ganancias al realizar ese vuelo, etc. Sin ninguno de estos factores, el vuelo no estaría sucediendo.

Cuando se toma esta interpretación no causativa y más holística de la causalidad, es posible ver que algunos efectos son el producto de un número casi infinito de factores que interactúan, y deja de tener sentido el hablar de un efecto directo. En cambio, el lenguaje cambia al utilizado en la emergencia, el cual pregunta cuántos factores diferentes interactúan de una manera específica para crear un resultado dado, con fenómenos emergentes que crean patrones de niveles más altos que luego se retroalimentan para ejercer un efecto en las partes más elementales de niveles más bajos.

Causación descendente y ascendente

Mientras que la causalidad lineal implica que la causalidad fluye desde abajo hacia arriba, pero no a la inversa, la causalidad no lineal y la idea de emergencia permiten interpretar los eventos como causados hacia arriba y hacia abajo, con la causalidad fluyendo bidireccionalmente del micro al macro y viceversa.

Para ilustrar esto, podríamos pensar en un oso polar y preguntarnos por qué es blanco. Se podría decir que la razón por la que es blanco es su genotipo, que es una respuesta de causalidad de abajo hacia arriba.

Pero si nos preguntamos por qué sus genes son tales, descubriríamos que son un producto de la evolución, que ha seleccionado el color más adecuado para ese entorno. El entorno polar es blanco, por lo que los genes que hacen que un oso sea blanco han sido seleccionados para este, mientras que en los bosques canadienses, el color seleccionado sería el marrón. Por lo tanto, podemos ver la causalidad hacia abajo actuar, ya que la “causa” del entorno afecta al estado del individuo.

Del mismo modo, la interacción nuclear atómica del interior de una estrella está determinada en todo momento por el lugar donde se produce esa reacción dentro del contexto global de la estrella. Por lo tanto, la estructura general del sistema está afectando el fenómeno específico de manera descendente.

En cambio, nuevamente las interacciones atómicas afectan al todo, creando una relación causal no lineal entre el nivel micro y macro del sistema a través de la retroalimentación. Estos patrones tienen una eficiencia causal a la baja, ya que pueden inferir en los poderes causales de sus componentes que se activan, lo que tiene implicaciones significativas para nuestra concepción del determinismo. Tanto la causalidad ascendente como la descendente pueden ocurrir al mismo tiempo.

Indeterminismo

Mientras que la causalidad lineal y la causalidad ascendente nos llevan a la visión de un mundo determinista, la causalidad no lineal nos lleva a una mayor capacidad de indeterminismo.

El indeterminismo es el concepto de que los eventos no son causados, al menos completamente, por incidentes previos.

Con la causalidad lineal, una causa pasada crea un efecto actual de manera directa. Con la causalidad no lineal, una causa puede crear un efecto, pero debido al flujo bidireccional descendente y ascendente de la causalidad, el contexto y las condiciones de las interacciones de los niveles bajos están condicionados por fenómenos de niveles superiores.

Esto significa que el resultado global es producto de esta interacción más compleja entre causa y efecto de los niveles más bajos y la organización de niveles superiores que establece el contexto, lo que permite una oportunidad mucho mayor para el indeterminismo.

La filosofía de Robert Van Gulick describe este fenómeno como

“Un determinado constituyente físico podría tener muchos poderes causales, pero sólo algún subconjunto de ellos estará activo en una situación dada. El contexto mayor (esto es, el patrón) del cual forma parte puede afectar cuál de sus poderes causales se activa…Por lo tanto, el Todo no es una función simple de sus partes, ya que el Todo determina al menos parcialmente qué contribuciones hacen sus partes”

De esta forma, con la causalidad no lineal, la causa de los eventos no está directamente determinada por los eventos precedentes. En cambio, surgen más del intercambio bidireccional entre las condiciones establecidas por el sistema general y las interacciones locales.

Equifinalidad

Con la causalidad no lineal, una sola causa puede tener muchos efectos, como una célula nerviosa que envía muchos impulsos. En cambio, inversamente muchas causas pueden tener un solo efecto, como un huracán producto de la temperatura, la presión, la humedad, etc.

Esto nos conduce a la idea de equifinalidad, que es el principio de que dentro de los sistemas abiertos se puede alcanzar un estado final a través de muchos medios potenciales. Este término y concepto proviene de Hans Driesch, un biólogo del desarrollo, y más tarde fue aplicado por Ludwig von Bertalanffy, el fundador de la teoría general de sistemas.

Algunos sistemas tienen más de una vía o proceso para alcanzar un objetivo determinado, lo que aumenta la probabilidad de que el sistema logre sus objetivos en diferentes entornos y circunstancias.

Si un subsistema está dañado, o si las circunstancias ambientales cambian significativamente, la presencia de múltiples mecanismos o vías aumenta la probabilidad de que las condiciones variables puedan adaptarse o superarse.

Por ejemplo, el sistema inmunológico humano tiene tanto un componente preexistente como un componente de anticuerpo inducido para responder a “invasores” extranjeros. Algunos organismos tienen múltiples vías y los utilizan en diferentes circunstancias ambientales. Estos sistemas redundantes logran el mismo fin pero lo hacen con más de un canal, que puede ser similar o equivalente.

Nuestra concepción del tiempo está estrechamente relacionada con nuestro entendimiento de la causalidad. Una concepción lineal de la causalidad nos lleva a una uni-direccionalidad en la causa y el efecto en el tiempo, y este es un componente fundamental en la estructuración de nuestra comprensión del pasado, presente y futuro.

Si consideramos solo la materia y la energía dentro de un sistema puramente físico, esta uni-direccionalidad de la causalidad con respecto al tiempo puede sostenerse. Sin embargo, si introducimos información en el modelo es posible que los eventos futuros se retroalimenten y afecten los eventos actuales, lo que permite la causalidad inversa.

La codificación y el procesamiento de la información es una característica esencial de los sistemas biológicos que los diferencia de los sistemas puramente físicos y permite su alejamiento de la causalidad física determinista.

Muchas entidades tienen sistemas de control que les permiten procesar información, incluyendo animales, personas, instituciones sociales y diversos tipos de tecnología.

Con un sistema de control, la estructura y las condiciones iniciales pueden no importar, puesto que lo importa es el objetivo y, más aún, los objetivos futuros pueden determinar las acciones actuales. Aquí podemos observar que la causalidad se invierte a medida que un evento futuro previsto pasa a afectar el estado presente.

El cuerpo humano experimenta este proceso prácticamente cada segundo que se mueve, en el sentido de que normalmente formulamos un objetivo antes de iniciar cualquier acción, como por ejemplo al proyectar cómo queremos que sea nuestra comida antes de empezar a cocinar.

La estructura física y las condiciones iniciales determinan los resultados gobernados por ecuaciones, los efectos pasados ​​causan eventos actuales; pero con un sistema de control la información define el comportamiento o la respuesta deseada del sistema y así la causa y el efecto dependen de información de niveles superiores cuya causa se deriva de alguna proyección futura.